domingo, enero 06, 2013

Amarviolento

    De vez en cuando me digo coño, uno debería tener conversaciones con su cerebro, como para decirle epa mira, ya déjate de eso ya. Pero cómo voy a tener conversaciones con mi cerebro en las tardes si en las tardes es cuando más me muero. En las noches también, después de las diez. Cuando me siento a rebanar las ideas y las imágenes de miradas de otros días que tengo guardadas para reseñar.  Mejor me hago un café, con ron. Hoy le digo aquello.
    Después del rebanamiento fui a parar al apartamento de María Clonac. Cuando me abrió la puerta salió un olor a ropa interior y eructo. Olor a estoy sola en mi apartamento. Detrás cuak cuak, el loro que hace como pato, ja ja je ji. Loro de mierda. Qué te sirvo dice la Clonac, agua basta le digo a la Clonac. Ay vale, qué agua, tómate un vinito conmigo, pero del rosado porque el tinto es mío. Ja ja je ji, maldito loro, es como si riera de mí. ¿Cómo se porta la moto? Le pregunto y ella se rasca una teta y me dice, oliéndose el pelo, bien ya terminé de pagar. La alfombra huele a moho, a sudor y eructo. A estoy sola en mi apartamento con moho, sudor y eructos.
     María, ese loro ¿es nuevo? Cómo se llama. Cuak dice el loro y ella: se llama Cuak. Vámonos a Margarita, me dice a través de su pelo negro sin lavar. Hasta caminando, le digo yo, pero en mi cabeza. Hasta caminando. Anda vámonos a Margarita repite y le digo caminando será porque no tengo carro ni real. En la moto pendejo, hasta Puerto, yo pago los pasajes. Y yo no qué pena bueno ok. Hablamos de ir a playas vírgenes a drogarnos con el aire y comer tripa'e perla en las aceras y hacer el ridículo en las noches persiguiendo ranas y caminar en la arena como en las pelis de L.A.
 
     María Clonac. A veces ni a la cara te puedo mirar. Entonces te miro el tatuaje del hombro y los piercings de la oreja y cómo te cae el pelo negro sin lavar en el hombro y en los piercings de la oreja. Vámonos al mar a morirnos Clonac. Cómo va el dibujo y la dibujadera pregunta. Buena buena, le digo, buena. Ah, ella. Ah, yo. Ah... el loro.
    Entonces se nos acaba la conversación y pienso mierda, no le voy a poder decir lo que quiero decir. Enseguida se para con una mano en la otra mano moviendo su ropa interior celeste y su camiseta militar y pone Smashing Pumpkins. Y yo fuck, no. Se voltea y canta y se rasca la otra teta, try, try, try to hold on. Cuak ja je ji.
     Ella baila la voz de Corgan con un cigarro en la boca, haciendo un supina con los ojos en el techo dando vueltas sobre sí y me digo a mí mismo ay carajo. Y se estira y se le estiran las costillas y le suena la espalda. Del pasillo no llegan luces, quisiera prenderlas todas mientras la llevo a su cuarto a darle con el demonio en su demonio y decirle María, Clonac, te amo. Tonight, tonight, tonight. María, Clonac, tonight tonight tonight te amo y tomorrow también. Billy Corgan al fondo. Pero no pasa.
     Se baja cuatro cajas de Astor y ya se va terminando el disco compilado de cuando tenía dieciséis e iba al Cristo Rey. Me dice ay pero me quiero mudar y yo le pregunto ¿a dónde María? Y dice no importa mientras el edificio sea viejo y haya amor y un Farmatodo cerca. Y yo digo bueno vámonos al mar. A la mar a amar. Cuak ja je, el loro. María hoy te lo digo. Disarm you with a smile and cut you like you want me to.
 
     No quedan más Astor y me sobra el amor y me dice epa vámonos te llevo a tu casa, nos tomamos algo por ahí y te llevo a tu casa. Entonces saca un pantalón detrás del mueble y unas botas detrás del televisor y un casco del pasillo sin luz y unos guantes del culo será porque ni me di cuenta. Me dice vámonos y yo ok vámonos te amo. Qué. Nada vámonos. Ella abre la ventana, para que coja aire esta vaina, pero nadie apaga el reproductor. What's a boy supposed to do, the killer in me is the killer in you, my love. Y Corgan se queda cantando solo, solo con el loro. María pisa con su dedo el botón que se vuelve anaranjado y no pasa nada. La moto escupe un ruido y no pasa nada. Nos miramos y no pasa nada.
     María, yo me voy al metro. Pero ella no no no vamos me voy a tu casa a ver pelis de L.A. y yo fuck, ok. Cuak desde lejos ja je ji, desde lejos pero cerca, como si lo tuviera puesto en la cabeza. Compartimos mi último Lucky Strike y hablamos del colegio y de quemar discos, pero se nos vuelve a acabar la conversación. A lo lejos vienen tres homo erectus que ya no estaban tan lejos cuando le dijeron coño mami dime quién te coge. Y de la nada estoy entre ellos y ella y el loro, que había salido por la ventana y se cogía del cabello negro de María y yo fuck, aquí fue.
 
     No era demasiado tarde, quizás las diez de la noche cuando dejé de conversar con mi cerebro y con María. María gritaba déjenlo en paz y el frío se me metió por la barriga, y otro frío en la barriga y otro y otro y otro. Me tengo que sentar. Entonces se calentó el piso y se me calentó la espalda, y María con su pelo negro sin lavar se arrodillaba a decirme no no no no no no no. No no. Ja ja ja je ji.

    María María, el loro se acaba de ir volando, María. Te quiero decir algo María -escupo y toso- Clonac. Y ella no shh no cállate y me entran sus lágrimas saladas en la boca. Seis piernas corren y se ríen y el loro se ríe pero no sé dónde está. Y me dice cállate, ¿nos vamos a Margarita? Dime y yo digo sí mi amor a Margarita. Le digo María te quiero de-decir algo-go y tartamudeo como en una muerte de Tarantino. Entonces ella me pone la cabeza en sus piernas y dice shh no no cállate piensa en otra cosa.

Te amo tonight tonight tonight y tomorrow también.

    ¿En qué María? pregunto. En Margarita dice. Estoy pensando algo lindo, María. En qué, me pregunta y le digo en el mar, en amar, ¿te llega ese olor? Le digo y ella ¿no, a qué huele? Entonces respondo: A mar, amar violento.

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