lunes, agosto 30, 2010

Bailando en el pogo

    Toro, en la ventana de la cocina ya no puedo fumar, mi abuela dice que no fume, dice que mejor no fume, que eso jode. Que no fume en la ventana de la cocina, ¡coño! Aquél día fumamos escondidos porque mi abuela estaba viendo la novela, y mi primo también estaba allí y fumaba como bobo y chupaba y soltaba, chupa-suelta. Y nos íbamos a la computadora a ver videos y bajar música y yo le mentaba la madre a la computadora y le daba coñazos al monitor porque era muy lenta. Toro, esa computadora la regalé, después me dieron otra, pero era igual de mierda. Hace unos días se me dañó, pero como tengo una portátil no me importó mucho. En esta ya no veo porno porque se me pone lenta. Aquél día viniste con los pantalones camuflados y cuando saliste del metro te metiste la pieza del septum pa' dentro y te volteaste el suéter de NoFx que tenías porque creías que los malandros te iban a apuñalar. Por punki. En especial te cagaste por el septum porque se veía bien comegato, y te cagaste y mi primo y yo te dijimos que te dejaras tu vaina tranquila, que no iba a pasar nada. Ese día los busqué en el metro porque si les explicaba cómo llegar no iban a saber llegar.
 
    Ahora tengo que irme a las escaleras a fumar y si me ve la conserje tengo que bajar porque sino se arrecha, pero es que me da ladilla bajar. Toro, mi primo sigue sin tener novia. Yo no sé pa' qué te viniste con suéter. Mi abuela no se acuerda de ti, pero si todos nos vestíamos igualitos qué se va estar acordando mi abuela de ti. Si te hubieras dejado el piercing del septum afuera yo le diría... le diría abuela es el del piercing de la nariz. Me acuerdo cuando te tatuaste una estrella en la pata, ya no me acuerdo en cual pata fue, y yo te dije sí qué arrecha marico, pero no me gustaba. Y cómo te decía que no me gustaba, no podía, eras mi pana, pero te lo digo ahora. Bien fea tu estrella.

    Y después de ver videos y escuchar canciones nos íbamos a la cocina otra vez pero no a fumar. Y vimos unas palomas en los adornos del edificio que estaban frente a las ventanas de las cocinas de los apartamentos. Que eran así como unas columnas horizontales raras, y no sé cómo explicarlas. Y se nos ocurrió joder un rato a las palomas y cogimos un plátano y lo picamos en pedazos. Y se las empezamos a lanzar, y nunca le pegamos a ninguna. Mierda, éramos malos pa lanzar güevonadas. Entonces creo que fuiste tú o mi primo el que lanzó una que se quedó pegada en la columna, coño qué risa. Recuerdo estar tristes al mismo tiempo... y nos cortamos, Toro ¿te acuerdas de esa vaina? Me pasaste una foto y tenías cortadas en brazo, y yo me hice el duro para darte aliento, pero yo también me había cortado, Toro. Primero desarmando la afeitadora de mi tía, luego de verdad verdad. ¿Esa vaina es el pink tax?

    Toro ¿te acuerdas cuando estábamos en el Nuevas Bandas? Teníamos tiempo sin vernos, y me preguntaste si los de Pornomotora eran una vaina pangola, o creo que más bien me dijiste que estabas tocando con una banda que no era pangola. Pero nos sentamos en las gradas de la Concha de Bello Monte, y tocó Pornomotora, qué arrecho fue. Y después los de Porno se fueron a las gradas a ver las otras bandas y los saludamos y ellos estaban vueltos mierda y cuando les dijimos que nos gustaba burda la banda se rieron con su acento colombiano y nada más me acuerdo de la cresta del pana que era como rosada y... me está costando respirar. Toro, no me acuerdo de las otras bandas. Mi primo también estaba, él fue el que me avisó.

    Hace unos meses me asomé y el pedazo de plátano todavía estaba pegado en la columna. Hace unos días me volví a asomar, pero ya no estaba el plátano. No te vi más después del Nuevas Bandas. Una noche te conectaste y vi tu ventanita apareciendo en la esquinita de abajo del monitor, te quería contar una vaina pero me dio ladilla mover el ratón. Y en la mañana me llamaron y yo dije mierda quizás un reencuentro, aunque no habían pasado sino 2 años. Y no, no era un reencuentro.

    Toro, cuando puedo me acuerdo de ti, ahora bailo en los pogos y me acuerdo de ti. Toro, esa mañana me llamaron y me dijeron lo de los doce pisos. Y yo colgué la llamada y seguí en lo mío, y al mediodía comencé a llorar, lloré muchos meses. Tu mamá nos echó, nos dijo que te viéramos y nos fuéramos. Y yo no me quería ir. Y nos echó y más nunca te vi, y no te visité. Toro, le estoy tirando plátanos a las palomas.

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